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La ¿diferencia?

fox3jpg.jpg La lectura del libro La diferencia, radiografía de un sexenio, de Rubén Aguilar y Jorge Castañeda, permite al lector llegar a las siguientes conclusiones sobre Vicente Fox.

1.- Cometió muchos errores por ingenuidad, necedad y su limitada capacidad intelectual.

2.- Sus aciertos fueron casualidades o producto del sabio consejo de algunos de sus colaboradores. El clásico caso del “burro que tocó la flauta”.

3.- La mayoría de sus colaboradores no le profesaron ningún grado de lealtad.

4.- Las encuestas fueron el motor de sus decisiones.

5.- Tenía un amplio desconocimiento sobre la mayor parte de los temas que debía abordar.

6.- Manejó al gobierno como una distribuidora de Coca-cola.

7.- Su único logro en política interna fue la “pacificación� de Chiapas.

8.- Su política exterior fue “acertada�, sobre todo por su voto en contra de la guerra en Irak, y sus pleitos con Cuba y Venezuela, porque puso por encima el tema de derechos humanos. Por eso los autores hacen votos para que Caderón abandone “su extraño priismo en política exterior�.

9. El expresidente está convencido de que sin su activismo en la campaña, Calderón no hubiera podido ganar.

10. El actual presidente piensa que ganó a pesar de Fox.

Chismes

El libro, con innumerables errores tipográficos, se observa hecho con prisas y mal. Abunda en los resultados de encuestas hechas por Los Pinos, pero tiene algunos “chismes� políticos, que llaman la atención:

–Que los guardaespaldas del entonces gobernador Arturo Montiel golpearon a su esposa. “Ella, de acuerdo con fuentes de inteligencia y diplomáticas, había sido objeto de una golpiza mayúscula de presuntos guardaespaldas de Montiel, como se denunció ante el Ministerio Público en Toluca, pero sobre todo, ante el consulado de Francia en México. El daño fue reparado, como debe ser en estos casos, mediante la compra de una fastuosa casa de playa en la isla francesa de Saint-Barthélemy, pagada con maletín en efectivo, por lo que se abrió una averiguación de las autoridades galas con el Cisen e Interpol México.â€?

–Fox decidió nombrar Procurador General de la República a Rafael Macedo de la Concha porque le llamó la atención la firmeza que manifestaba en sus intervenciones de televisión.

– Julio Frenk aprovechó una recepción en Polanco para presentarse con Fox y pedirle la Secretaría de Salud.

– El PAN vetó la incorporación de Cecilia Soto al gabinete.

– Ernesto Zedillo no le hizo ninguna recomendación ni le propuso nombres para el gabinete, sólo le pidió, por razones de seguridad, dar un cargo en el extranjero a Jorge Madrazo, su procurador.

–Porfirio Muñoz Ledo pidió a Fox que lo hiciera secretario. Quería la Secretaría de Gobernación, Relaciones Exteriores o por lo menos Educación. Como se las negaron, pidió un puesto en el extranjero, le gustaba la embajada de Francia. Al final, quedó en la representación de la Unión Europea, en Bruselas, pero cada vez que se daba una baja en una secretaría, llamaba para pedir que lo incorporaran al gabinete.

–Fox nunca pensó en nombrar a Manuel Camacho en algún puesto, pues nunca le inspiró confianza. “existen personas a las que prefiere tener a distancia, y Camacho es una de ellasâ€?.

–Elba Esther Gordillo, Manuel Camacho y Jorge Castañeda le propusieron dividir al PRI mediante investigaciones anticorrupción del pasado. Por supuesto, ellos dieron los nombres de quienes creían que debían ser investigados. Fox contestó: “No soy Dios para decidir a quién investigamos y a quién noâ€?.

– La decisión de echar marcha atrás a la construcción del nuevo aeropuerto la tomó tras los consejos de Elba Esther Gordillo y Juan Ramón de la Fuente, exrector de la UNAM. La primera le envió un libro “cuya tesis central consistía en distinguir entre el Estado de derecho y la estabilidad o paz socialâ€?. Gordillo le advirtió a Fox: “No hay que hacer del Estado de derecho una apología, muchas veces no es lo más correcto… las leyes son falibles, las leyes se construyen y muchas veces pasan de panzazoâ€?.

El rector, por su parte, instó a Fox, a no reprimir, buscar el diálogo con los macheteros de Atenco y desistir en su intención de construir el aeropuerto. Le dijo que más valía retirarse del tema cuanto antes, no poner en riesgo la paz, “que al fin y al cabo un aeropuerto se podía construir en cualquier otro lado�.

–Los “golpesâ€? de El Universal en contra de Fox y Martha son resultado de que el entonces director del periódico, Juan Francisco Ealy Ortiz, pidió a la presidencia, vía Martha, “su apoyo para obtener una o más de las siguientes cosas: concesión de una cadena de televisión nacional, de una radio con cobertura nacional, permisos para abrir un banco o una casa de bolsa, y la posibilidad de que se le pudiera hacer alguna condonación de impuestos. Cada una de las solicitudes debía ser tramitada en su instancia correspondiente; la presidencia ya no tenía posibilidad alguna de concederlas. La reacción virulenta de El Universal en contra de Fox y Marta, por un lado, y el espacio que se ha dado a todas las voces dispuestas a criticarlos y acusarlos, por el otro, se explica tal vez por la decisión de Los Pinos de no hacer nada para que esas peticiones se materializaran. Ealy puede haber pensado que estaba en manos del presidente otorgarlas y, quizás, que Marta fue ambigua al recibir la solicitud dando la impresión de que se comprometía a transmitirlas y/o tramitarlasâ€?.

Perla Oropeza 

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Viaje sin fin

portugal-coimbre021-smaller.jpgpeq_pl_portada_viaje_a_portugal.jpg  Viaje a Portugal es mucho más que una guía de viaje por el mágico país de José de Saramago. Es, dice él, un “encuentro no siempre pacífico de subjetividades y objetividades�, pero también “choque y adecuación, reconocimiento y descubierta, confirmación y sorpresa�. 

Por ser algo tan propio, es asimismo un viaje por dentro de él mismo, “por la cultura que lo formó y lo está formando�. Saramago se convirtió así, por voluntad propia, en “un espejo que refleja imágenes exteriores, una vidriera transparente que luces y sombras atravesaron, una placa sensible que registró, en tránsito y proceso, las impresiones, las voces, el murmullo infinito de un pueblo�.

Con este libro en la mano, podemos recorrer el territorio portugués recreando las imágenes de un autor magistral, que en otras novelas nos ha quitado la venda de los ojos para ver más allá de la ceguera humana.

Es un viajero muy especial, que no siempre va de buen humor. “Sabe no obstante lo suficiente de sí mismo para sospechar que su mal nace de no poder conciliar dos opuestas voluntades: la de quedarse en todos los lugares, la de llegar a todos los lugares�.

Al final del camino, Saramago sabe que no se ha acabado su viaje. “El fin de un viaje es sólo el inicio de otro. Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que se vio, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que ahí no estaba.�

*Viaje a Portugal, Edit. Punto de Lectura, Santillana, 2003 

 Perla Oropeza

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Confesiones de una máscara

mishima.jpg “Las últimas fotografías le muestran con el puño crispado y la boca abierta, con esa fealdad especial del hombre que grita o aúlla, un juego fisonómico que denota ante todo un esfuerzo desesperado para hacerse oír, pero que recuerda penosamente las imágenes de los dictadores y de los demagogos, sean del lado que sean, que desde hace medio siglo han envenenado nuestra vida.�
Así describe Marguerite Yourcenar* a Yukio Mishima, escritor japonés ( 1925-1970) que con el sepukku (suicidio ritual) puso fin su tormentosa y apasionada vida, no sin antes levantar revuelo con la toma del Ministerio de la Defensa y su encendido discurso a favor del imperio perdido durante la segunda guerra mundial.
En Confesiones de una máscara (1949)**, una de sus obras más representativas, el lector puede asistir al desarrollo de los pensamientos, cargados de angustia, soledad y reflexión del joven Kochan, que en su paso de la infancia a la adolescencia se encuentra un mundo complejo, no sólo porque vive una gran guerra que concluye con una sangrienta y humillante derrota, sino porque él debe “encajar� en una sociedad que lucha por mantener un estricto sistema de ancestrales reglas y valores.
Muy pequeño se da cuenta de su especial atracción por los varones, su sexualidad se desborda ante la aparición de muchachos fuertes y rudos, a los que en su imaginación somete a crueles torturas. Al mismo tiempo, recrea una y otra vez su propia muerte, siempre violenta.
Su callado amor adolescente por Omi, el chico más fuerte de su clase, lo hace ingresar en un torbellino de sentimientos encontrados.
“Lo menos que puedo decir es que mientras me encontraba en la escuela, principalmente durante una clase aburrida, no podía apartar la vista del perfil de Omi. ¿Qué más podía hacer cuando ignoraba que amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo? Para mí el amor sólo era un diálogo de acertijos sin solución. Y en lo tocante al espíritu de mi adoración, jamás imaginé que fuese algo que exigiera respuesta.�
Desde muy pequeño se da cuenta de que su pasión por los hombres se debe mantener callada, oculta tras una máscara. Mostrar sus preferencias sexuales al mundo no era una opción. Debía acallar el más mínimo gesto que lo delatara, mientras en su mente transcurrían mil y una imágenes contradictorias de sí mismo. Y esto ocurría al mismo tiempo que se desarrollaba la guerra.
“La guerra nos había conferido una exraña madurez sentimental… La vida nos parecía extrañamente efímera. Era exactamente como si la vida fuese un lago salado del que, de repente, se hubiera evaporado la mayor parte del agua, dejando la restante con tan alta concentración de sal, que nuestros cuerpos flotaban boyantes en la superficie. Como el momento de bajar el telón estaba ya cerca, cabía esperar que me entregaría con mayor diligencia todavía a interpretar el papel de máscara que a mí me había asignado. Pero mientras me decía que mañana –mañana mismo sin falta—comenzaría mi viaje en la vida, demoraba ese viaje día tras día, y los años de guerra discurrían sin el menor indicio de haber iniciado aquel camino…
“La guerra me producía un placer infantil y, a pesar de la presencia de la muerte y de la destrucción alrededor, no había modo de que se extinguiera aquel sueño en virtud del cual me consideraba fuera del alcance de las balas. Incluso me estremecía de placer, de un extraño placer, al pensar en mi propia muerte. Tenía la impresión de ser el propietario del mundo entero. Y no es sorprendente, ya que en ningún momento estamos en una tan completa posesión de un viaje, hasta su último tramo, su última curva, como en el momento que lo preparamos. Después de los preparativos, sólo queda el viaje, que no es otra cosa que el proceso mediante el cual lo perdemos. Por eso, los viajes son absolutamente infructíferos.�
Su paso por la fábrica de aviones militares es motivo para una reflexión demoledora.
“Esa gran fábrica funcionaba sobre una misteriosa base de costes de producción. Haciendo caso omiso de la norma económica según la cual la inversión de capital debe producir un beneficio, estaba consagrada a una monstruosa nada. En consecuencia, no debemos sorprendernos de que todas las mañanas los trabajadores tuvieran que recitar un juramento místico. En mi vida he visto fábrica tan extraña. En ella, todas las técnicas de la ciencia y de la dirección de empresas, aunadas al pensamiento de excelsos cerebros exactos y racionales, estaban consagradas a una sola finalidad: la Muerte. La fábrica producía el avión de ataque modelo zero que utilizaban las escuadrillas suicidas, y causaba la impresión de estar consagrada un culto secreto que se desarrollaba envuelto en un atronador sonido, en gruñidos, chillidos y rugidos. No podía comprender que aquella colosal organización pudiera funcionar sin el acompañamiento de una especie de grandilocuente religiosidad. Y realmente, la fábrica poseía grandeza religiosa, incluso en el modo de engordar los sacerdotales directores, especialmente por la barriga.
“De vez en cuando, las sirenas que anunciaban un ataque aéreo indicaban la hora en que esa aberrante religión celebraba su misa negra.�
Simultáneamente con los bombardeos en las ciudades, Kochan va por el mundo con su máscara, soñando en que esa es su verdadera identidad y la otra, su homosexualismo, es la falsa.
“Las personalidades románticas están penetradas de una sutil desconfianza hacia el racionalismo, y eso conduce, a menudo, a ese acto inmoral que se llama soñar despierto. Contrariamente a lo que se cree, soñar despierto no es un proceso intelectual, sino un modo de huir del intelectualismo…�
En su drama de identidad, la guerra es la única compañera tangible.
“Los objetivos de los aviones habían cambiado y las víctimas de los bombaderos eran pequeñas ciudades y pueblos. Parecía que, de repente, la vida hubiera dejado de correr todo género de peligros. Entre los estudiantes dominaba la opinión de que debíamos rendirnos.�
Kochan no podía creer en que pronto se llegaría a la paz, pero tampoco estaba a favor de los fanáticos de la guerra. “En realidad, igual me daba que la guerra terminara en victoria o en derrota. Lo único que deseaba era comenzar una vida nueva.�
Al enterarse de la destrucción de Hiroshima, supo que había llegado el momento final. “La gente decía que la próxima bomba atómica la arrojarían en Tokio… La gente había llegado ya a los últimos límites de la desesperación, e iba a todos sus asuntos con gesto alegre. Pero nada ocurría. En todas partes imperaba un ambiente de excitada alegría. Era como si uno siguiera hinchando a soplidos un globo de juguete, ya muy hinchado, y se preguntara: ¿Estallará ahora? ¿Y ahora? Sin embargo, a pesar de que esperábamos que algo ocurriese de un momento a otro, nada ocurría. Esa situación duró casi diez días. Si hubiese durado más, el único camino habría sido la locura.â€?
Cuando al fin se produce la vergonzosa derrota japonesa, Kochan sólo piensa en lo que significa para él: comenzar al día siguiente la “vida cotidiana� propia de todo individuo miembro de una sociedad. “Y con sólo pensarlo me eché a temblar�.
*Mishima o la visión del vacío. Marguerite Yourcenar, Seix Barral, 2003 (Primera edición: 1985)
**Confesiones de una máscara. Yukio Mishima, Espasa Calpe, 2005.
Perla Oropeza

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Periodismo militante

pala.jpgEn el libro La falsa pista de Henning Mankell, un viejo reportero, Lars Magnusson, explica al detective Kurt Wallander el trabajo de la prensa:
Hay dos tipos de periodistas. “Uno es el tipo que cava la tierra en busca de la verdad. Está abajo en el hoyo echando la tierra hacia arriba. Pero encima de él hay otro hombre devolviendo la tierra hacia abajo. Él también es periodista. Entre ambos siempre hay un duelo. La lucha de fuerza del tercer poder del Estado por el dominio que nunca acaba. Tienes periodistas que quieren informar y descubrir. Tienes otros que ejecutan los recados del poder y contribuyen a ocultar lo que realmente está ocurriendo… Los hombres del poder siempre tienen empresas de limpieza y funerarias simbólicas. Hay cantidad de periodistas que no dudarían en vender sus almas por ejecutar sus recados. Volver a tapar la tierra. Enterrar los escándalos. Elevar las apariencias a verdades, garantizar la ilusión de la sociedad limpia.�
En tiempos electorales, ¿cuántos no se convierten en empleados de estas empresas de limpieza simbólica?
Los periodistas promueven a sus candidatos con evidente militancia, envueltos en la bandera de la defensa de la democracia y del mejor futuro para el país. Y en esta empresa justifican cualquier debilidad, critican en los oponentes todo lo que elogian en su propio candidato y echan tierra sobre todos sus errores, con la misma dedicación que los sepultureros.
Hasta qué punto es ética esta práctica, es una discusión que no importa al periodismo militante, que antepone un objetivo político a su responsabilidad como profesional.Aunque no hay periodismo “puro”, pues lo ejercen individuos con intereses, pasiones e ideologías, lo cierto es que muchas veces se oculta la militancia bajo un velo de neutralidad que intenta engañar al lector y en ocasiones lo logra.
Perla Oropeza

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El Gatopardo

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“Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie�, dice Tancredi Falconeri a su tío Fabrizio, el príncipe de Salina, el personaje central de la novela El Gatopardo, de Giusepee Tomasi di Lampedusa.
Es la convulsa etapa final del proceso de unificación italiana en 1860, y el príncipe de Salina es miembro de una aristocracia siciliana que observa cómo es despojada del poder para dar paso a un nuevo orden.
“Vivimos en una sociedad móvil a la que tratamos de adaptarnos como las algas se doblegan bajo el impulso del mar�, dice el príncipe. Y se mantiene impasible ante las exigencias de tomar una posición clara ante los movimientos revolucionarios que se da a su alrededor: “Lo siento, pero en la vida política no puedo mostrar un dedo; me lo morderían�
¿Por qué el nombre del libro? Porque el emblema de los Salina es precisamente un bigotudo Gatopardo, que aparece en cada rincón del palacio de Donnafugata, propiedad de este noble: en la fachada, sobre el frontón de la iglesia, en lo alto de las fuentes barrocas y en las baldosas de las casas.
Por eso el dicho aquel de “cambia como El Gatopardo�, es decir, para no cambiar.
En una de las partes del libro, el príncipe Fabrizio lo reflexiona así:
 “He comprendido perfectamente: no queréis destruirnos a nosotros, vuestros padres. Queréis sólo ocupar nuestro puesto… Tal cual, en el fondo; tan sólo una imperceptible sustitución de capas sociales.
“Todo esto no tendría que durar, pero durará siempre. El siempre de los hombres, naturalmente, un siglo, dos siglos. Y luego será distinto, pero peor. Nosotros fuimos los Gatopardos, los Leones. Quienes nos sustituyan serán chacalitos y hienas, pero todos, gatopardos, chacales y ovejas, continuaremos creyéndonos la sal de la tierra�
Es finalmente lo que suele ocurrir con el poder. ¿Hasta qué punto los cambios que se avecinan en el país no son sólo para que todo siga como está?
Perla Oropeza
 

 

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¡Tenía que ser!

DestinoEl destino puede ser tan frágil y delicado como el ala de una mariposa o tan poderoso como una gruesa cadena de acero. Hay leyes en él inevitables para todos los seres humanos, como la muerte, pero otras que pueden ser ignoradas o modificadas. A veces podemos creer que ya hemos encontrado el camino que marca nuestro destino, para darnos cuenta, a la vuelta de la esquina, que no hay nada como una condena definitiva y que si realmente lo queremos, podemos dar un giro de última hora que nos salve o nos sepulte.
Es muss sein! es una expresión alemana que significa “Tenía que ser�, y la leí por primera vez en el libro del escritor checo Milan Kundera, La insoportable levedad del ser. Esta frase significa destino. Tomás, el personaje principal de este libro, se encuentra y reencuentra con su destino, y aunque en repetidas ocasiones se pregunta si realmente “debe ser así�, nada puede hacer para evitarlo, porque en el fondo no quiere hacerlo.
De acuerdo con Jorge Luis Borges, “cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento que el hombre sabe para siempre quién es”.
Aquí y ahora, en este país que a veces puede parecer incomprensible, se decide lo que será el destino de todos. Podemos hacernos a un lado, dejando que los demás decidan lo que tiene que ser; permitir al azar ejercer su poder o entender qué somos y poner nuestro grano de arena para el futuro.
Perla Oropeza

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