Archive for 2006

Pugna por el poder

DSC00365.JPG Termina 2006, y con él una etapa más en la pugna por el poder en México. Los mensajes y actitudes de candidatos y partidos antes y después de las elecciones presidenciales, permearon en la sociedad en forma de incertidumbre y frustración.
La gran violencia verbal de los actores políticos, junto con el desarrollo de acciones como el megaplantón de Reforma en el DF, la rebelión en Oaxaca y la pretensión de impedir a toda costa la toma de posesión de Calderón como presidente crearon un ambiente de confrontación y confusión que no abonaría dividendos para nadie.
En este año que empieza es previsible que continúe esta crispación.
Por un lado, Andrés Manuel López Obrador creó un difícil escenario al autonombrarse “presidente legítimo”, y no se ve cómo podría salir de ese esquema sin que parezca un fracaso. Y con él, un importante grupo de agitadores políticos profesionales a los que parece fascinarles más los medios que los fines.
Por otro, el presidente Calderón, a quien su apretado triunfo y su limitado margen de maniobra en el Congreso le presentará no pocas dificultades. Y los panistas, que como Santiago Creel aún no comprenden que no las tienen todas consigo y que están obligados a negociar y tratar a los opositores con pinzas para abrirle el camino al nuevo gobierno.
No menos importantes son los priistas, que pueden convertirse en el motor o el freno para Calderón, dependiendo de lo que obtengan a cambio.
Lo mejor para el país, sin duda, sería que se establecieran mínimas metas comunes para avanzar en los muchos pendientes que se tienen. La pobreza creciente, la falta de empleos de calidad, la inseguridad, los pasivos en educación, son algunos de los aspectos que no pueden seguirse soslayando.
La insatisfacción de la sociedad crece y se convierte en caldo de cultivo de grupos radicales que, aunque movidos por causas justas, dañan más aún el tejido social.
Perla Oropeza

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Chamanes al gabinete

CHAMAN (ALARCÓN).JPG    Una de las apreciaciones que se desprenden de una rápida evaluación del mediático gobierno foxista es que además de costosa, la política de comunicación social del sexenio que acabó fue un rotundo fracaso, un desastre.
El control centralista que se impuso con el ejercicio de lo que hoy conocemos como la “doctrina Sahagún”, lo único que permitió fue el uso utilitario de los medios, un desprecio por la labor profesional de los comunicadores y una sed de empoderamiento sobre las empresas dedicadas a la información.
Tuvimos un presidente que no leía. Y si no leía libros, mucho menos periódicos. Lo único que veía bien en la radio y la televisión eran sus promocionales y las mañaneras en Los Pinos. El vocero, un iluminado posmoderno, siempre consideró a los periodistas “ignorantes” y parciales.
Apegados a la “doctrina Sahagún”, los foxistas se sumaron con mucha anticipación a la cargada que buscaba favorecer a Santiago Creel y, para lograrlo, le bloquearon literalmente los espacios a Felipe Calderón.
Y como “Chente Claus” luego vinieron otros mecanismos para beneficiar a unos concesionarios y neutralizar o desaparecer a otros, mediante el famoso “decretazo” y la todavía no aprobada “ley de medios”.
 

Doctrina Sahagún
A partir de esta experiencia y después de sesudas reuniones y consultas con líderes de opinión y estrellas del firmamento televisivo, así como con notables chamanes de la tecla y el café, los estrategas del equipo calderonista concluyeron que es necesario cambiar de raíz la política de comunicación establecida por el gobierno foxista, es decir, desterrar la “doctrina Sahagún”.
Pero en realidad, dicen otros chamanes expertos en el mundo underground, la política de comunicación del nuevo gobierno será muy parecida a la de otros tiempos.
Lo que se aprecia por ahora es la posibilidad de que se restablezca el oficio de los comunicadores que se desempeñan en las diferentes oficinas de Estado y que en los últimos seis años sólo se dedicaron a redactar boletines y a prepararle informes diarios al vocero de Los Pinos.
Felipe Calderón sí lee. Pero se sabe que los panistas son poco tolerantes a la crítica. Lo que se espera es que el respeto al oficio no se limite al discurso.

 

Chamanismo
Mientras el nuevo staff de Felipe Calderón se instala en sus oficinas, los chamanes de la comunicación comienzan a ocupar posiciones.
Max Cortázar, en Presidencia, tendrá que cuidarse de la tentación de caer en el síndrome Aguilar. En Gobernación aún no se nombra al subsecretario de medios, puesto que no se sabe todavía para qué sirve, pero Fernando Arias ya despacha en comunicación social. En Economía está el experimentado Abelardo Martín; en la Secretaría del Trabajo, Pedro Camacho; en la Función Pública, Alicia Cárdenas, y en la cancillería, Víctor Avilés.
En la Secretaría de Educación Pública despacha el profesional Herminio Rebollo -quien trabajó muy cerca de Carlos Abascal-; en Energía, Homero Niño de Rivera, y en Comunicaciones y Transportes, Adriana Cuevas. En la PGR despacharán seguramente Alfredo Otamendi y su inseparable Albino Moctezuma. Para la Secretaría de Seguridad Pública se espera el arribo de José Luis López Atienzo. Todos saben que el arranque es cuesta arriba.
 

Lavaderus est
 

** Columnómetro del licenciado Aquiles Baeza.
a) Contra lo que opinan los neo-corifeos del “gobierno verdadero” en el Distrito Federal, la intempestiva renuncia de Jesús Zambrano al gabinete de Marcelo Ebrard, refleja algo más que una guerra entre las tribus perredistas. Muestra que el bejaranismo se mantiene como la columna vertebral del proyecto de Andrés Manuel López Obrador, heredado al “Carnal”. El propio Marcelo simplificó la decisión de Zambrano a una simple pugna por el reparto de cuotas entre tribus. Pero lo que hace la diferencia es que los chuchos y los amalios tienen un proyecto de izquierda que va más allá del mundo feliz que entregó Alejandro Encinas.
b) Otra de chamanes. El experimentado Óscar Argüelles fue vetado por los bejaranistas que se reparten el pastel en la administración del “Carnal” Marcelo. Allá ellos.
Lo que sí cambió de frecuencia fue el nombramiento de Juan José García Ochoa -vocero de Ebrard en la campaña electoral y en el equipo de transición-, quien se espera sea nombrado subsecretario de Gobierno. Ésta será una posición importante para los amalios, ya que en su momento esa cartera la ocupó Martí Batres.
c) ¿Mundos paralelos? La efervescente grilla en la Corte tiene una sola explicación, que desaparecieron las reglas no escritas. Y por eso se alborotó la gallera de los suspirantes para ocupar la silla de Mariano Azuela Güitrón. Seis gallos en el corral. El problema que se anticipa es que al final del proceso de sucesión los perdedores pretenderán convertirse en “presidentes legítimos” de la SCJN y no reconocerán al “espurio”. ¿Qué no?
d) Nadie quiere entrarle a la austeridad. Sólo los gobernadores Humberto Moreira y Eugenio Hernández secundaron la propuesta calderonista para bajarse el sueldo. Ojo. El único panista que ha secundado es el queretano Francisco Garrido Patrón. Los demás ni sus luces.
 

** Tarjetazos de la politóloga Melita Peláez.
Cómo está eso de que en el discurso de Felipe Calderón se habla de respaldar la educación y le aplican un pavoroso recorte a instituciones superiores como la UNAM. Tiene razón Juan Ramón de la Fuente en pelear los recursos con todo.

Jesús Sánchez / Recuento Político (EL FINANCIERO)

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Durmiendo con el enemigo

congreso.jpg Panistas y perredistas fueron actores de una comedia política, versión pirata, de “durmiendo con el enemigo”, nada más cercano al realismo mágico del mexicano.
Por eso, el papel que desempeñó el jefe de la bancada panista, Héctor Larios, en la desastrosa toma de la tribuna en San Lázaro, le puede costar el cargo.
Al menos eso es lo que dicen legisladores de Acción Nacional quienes no aprobaron la fallida estrategia “del todo por el todo” y que colocaron a sus adversarios del PRD en una posición más fuerte de negociación.
El plantón VIP que compartieron panistas y perredistas en la tribuna del recinto legislativo complicó el de por sí difícil escenario para la toma de posesión de Felipe Calderón Hinojosa, tanto como para obligarlo a asumir la presidencia de la República en una sede alterna y sin su antecesor.
En el recuento de este episodio los priistas Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón comenzaron a cocinar el “plan B” que al final de cuentas vendría a atemperar los ánimos de los perredistas y a darles una relativa tranquilidad a los panistas. El rito ceremonial de la imposición de la banda tricolor así se realizaría.
Santiago Creel tuvo un trago amargo, porque horas después de iniciada la campal, pidió a los priistas “hacerse a un lado”, “no meterse” ni ponerse en calidad de árbitros. Como olvidando que solos los panistas no pueden hacer nada.
¿Y la política?
De Larios, es reconocida su cercanía con Manuel Espino, líder nacional panista. Pero también, como el agua y el aceite, hay un distanciamiento real con Francisco Ramírez Acuña. En todo este episodio que dio largas horas de entretenimiento para las televisoras nacionales y extranjeras que estrenaron sin proponérselo un reality show, fue Javier Zermeño, presidente de la mesa directiva en San Lázaro, el que quedó en medio del choque y como líder camaral se la pasó velando el sueño de unos y el desvelo de otros.
Hubo ratos en los que nadie se acordó de la política. La polarización política se expresó en una batalla no de ideas sino de fuerza cuerpo a cuerpo. Nada tan peligroso para el devenir de los siguientes meses y años como esta crisis.
Será un mal comienzo de gobierno, porque las dos principales fuerzas políticas del país estarán en permanente confrontación.
La propuesta de Larios de hacer que Calderón entre por la parte trasera al recinto legislativo, va a marcar al michoacano por la eternidad.
Destapes
En otra pista, hoy jueves se sabrá quiénes serán los responsables en las áreas de seguridad de Felipe Calderón. Y es muy posible que los nombres del gabinete ampliado se conozcan por medio de un boletín.
El anuncio recurrente de Ramírez Acuña, a quien ya se le identifica también como Durito, nada que ver con el extraño personaje del “sup” Marcos, es sobre el retorno de la política.
Quizá lo que quiere decir el jalisciense es que durante el sexenio de Vicente Fox lo que menos hubo fue eso, política, y por eso estamos como estamos.
La parte nodal del gabinete de seguridad está en los nombramientos del secretario de la Defensa, quien habría de reconocer a futuro la posibilidad de una reforma para que más adelante un civil pueda ejercer la función administrativa de las fuerzas armadas y un militar el encargado de las armas.
Mientras ello ocurre entre los nombres más comentados en la casa de transición están los generales Juan Alfredo Oropeza Garnica, así como Guillermo Galván Galván y Tomás Ángeles Dauahare.
En la titularidad de la PGR, Luis Porte Petit, Fernando Gómez Mont; en Seguridad Pública están apuntados Miguel Ángel Yunes y Juan Miguel Alcántara Soria. Genaro García Luna -encargado de la AFI- podría ir como comisionado de la PFP antes de las reformas que crearán la policía nacional que el comandaría.
Ayer aprobó el Senado el ascenso de Raúl Santos Galván como almirante, ¿será el nuevo secretario de Marina?
Prácticamente están amarrados Elías Ayub para Pemex y Luis de Pablo, para la CFE.
Lavaderus est
** Columnómetro del licenciado Aquiles Baeza.
a) Manlio Fabio Beltrones plantea un punto moderno e interesante para que se produzca el cambio de sede para el relevo de poderes; desmitificar el recinto legislativo. Pero quizá todavía no estemos listos para eso.
b) Dícese que la llegada de José Luis Martínez Cázares a la Función Pública tiene dos lecturas; como tapadera o destapadera del sexenio de Vicente Fox y el sospechosismo que hay sobre el enriquecimiento familiar de la pareja presidencial.
c) La exposición que presenta el maestro Carlos Monsiváis en el Museo del Estanquillo, es como estar de visita en su casa, pero sin gatos.
d) La única izquierda que reconoce Felipe Calderón es la de su propia mano, con la que escribe.
e) Para enchinarle la piel a cualquiera. A nueve meses de creada, la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas (FEADP) ha documentado 108 denuncias, de las cuales 19 han sido concluidas -entendemos que resueltas- y una más consignada ante un juez.
f) Que ahora sí es de a deveras, ayer fue la última conferencia mañanera de Rubén Aguilar. Ojalá Calderón no repita el numerito.
** Tarjetazos de la politóloga Melita Peláez.
-Y si Vicente Fox no acude a la ceremonia del relevo de poderes ¿se perdería el país de algo?

Jesús Sánchez / Recuento Político (EL FINANCIERO)

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La presidencia mediática

Fox2.jpg        Los responsables de las oficinas especializadas en la imagen pública del gobierno federal, tuvieron un solo objetivo en el sexenio: blindar la figura del presidente Vicente Fox. Pero no pudieron hacerle el milagro.
Aunque el presupuesto destinado a cubrir espacios de televisión y radio no tuvieron precedente, los resultados fueron magros, tanto que el guanajuatense pasará a la historia por haber desperdiciado -hasta el último minuto- el bono democrático que le dieron los mexicanos en los comicios del 2 de julio de 2000.
Pero sobre todo, reconocido por él mismo, tendrá su nicho por la gran capacidad para decir tonterías.
Las oficinas de comunicación social quedaron supeditadas a la rígida línea que estableció la vocería de Los Pinos. En un afán por contrarrestar las críticas a las ocurrencias permanentes del number one, en Los Pinos se echó mano de las prácticas más criticadas para lo que se esperaba de la apertura democrática.
Los comunicadores trabajaban exclusivamente para que la vocería de Los Pinos fuera la única voz, el único canal. Los resultados están a la vista. De acuerdo con el seguimiento de la empresa Consulta Mitofsky, Vicente Fox inició el sexenio con una calificación de siete y lo concluye con 6.9. O quizá hasta con menos.
Pero las cifras más importantes de la gestión foxista están en el resultado electoral del hoy presidente electo Felipe Calderón.
 

El otro poder
La vocería de Los Pinos fue un recurso concentrador del poder. De la vocería salió una primera dama y hasta una aspirante presidencial que no cuajó.
Como nunca, la figura presidencial tuvo a su servicio todo el poder del Estado.
Como en los procesos electorales federales, la televisión y la radio fueron los principales vehículos de promoción, pero de poco o nada le sirvieron.
Los comunicadores de las diferentes dependencias del gobierno federal alucinaron el manejo de la vocería.
Las conferencias mañaneras -émulos de las desmañanadas que inició Andrés Manuel López Obrador- permitieron en uno y otro caso que se fijaran posiciones pero también que se dijera lo impensable, incluso que se corrigiera al propio presidente de la República.
Al final del sexenio, el único mensaje que deja la vocería de Los Pinos es que hubo incomprensión a la gestión de un buen hombre que tuvo todo para convertirse en estadista y no lo logró.
El modelo de comunicación social del gobierno federal está agotado. Aunque su actual vocero no lo admita.
El riesgo de que Felipe Calderón continúe con un esquema similar, no le garantiza nada.
Porque dependerá de los resultados inmediatos del gobierno federal en su conjunto, más que las ocurrencias, que Calderón pueda reposicionarse en un segmento de la sociedad que lo que menos quiere son las frivolidades.
 

O-paco
Las expectativas del equipo de Francisco Ramírez Acuña son las de llegar a despachar a la Secretaría de Gobernación. Los méritos, haber acompañado a Felipe Calderón en su destape como precandidato presidencial y haber remado contracorriente de Fox, Creel, así como de Manuel Espino.
Entre los chamanes, ya comienza a conocerse a Francisco como “O-paco”, pues no se le conoce ninguna virtud de negociador. Las preguntas que andan por ahí son si O-paco cubre el perfil para atender las oficinas de Bucareli o si fue llamado como colaborador para ayudarle a Felipe y no para meterle ruido. Porque contrastaría mucho con el espíritu negociador de Carlos Abascal.
Jesús Sánchez / Recuento Político ( EL FINANCIERO)

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Atropellados, más que rebasados


FoxCal.JPG      Arqueólogos políticos del Chamanic Center coinciden en que una manera de justificar la ineficiencia, es echarle la culpa al pasado y legarle a los que vienen la papa caliente.
Lo real es que este final de sexenio es el más violento que se tenga memoria y que las bandas criminales se ríen en las barbas de las autoridades.
Y ha sido en el sexenio foxista cuando los encargados de la procuración de la justicia en el país han establecido un récord de derrotas en la guerra contra el crimen organizado.
Es precisamente la impunidad de los criminales y su despliegue de violencia lo que nos abruma a los mexicanos y lo que no puede justificarse.
Por ello cobra especial importancia la designación de las nuevas autoridades encargadas de prevenir y procurar la justicia.
En el caso del procurador General de la República, ya no se trata de nombrar a quien fue compañero de pupitre de Felipe Calderón. O como ocurrió con Vicente Fox, que abrió la puerta a los militares pero luego permitió que los grillaran hasta echarlos de la dependencia, todo para promover a sus amigos más para cuidarse las espaldas que para enfrentar a los malosos. Y ahí están las consecuencias.
Los head hunters no tienen nada que hacer en este terreno y lo deseable es que el nombramiento quede en una persona con experiencia sólida, sin que el sello partidista sea una condicionante.
 

¿Guerra perdida?
Aunque la grilla interna por las posiciones del gabinete ha dado paso a empujones y codazos, debe valorarse a personas como Luis Porte Petit, quien tiene una amplia hoja de servicio; tuvo a su cargo la operación del rancho el Búfalo, que se convirtió en una de las más importantes cruzadas contra el narcotráfico.
Y más allá de los rencores y las venganzas personales que permitió el foxismo, ahí están Wilfrido Robledo y Diego Valadés, con la talla e inteligencia suficiente para dar la batalla.
Otro espacio clave es el de las fuerzas armadas, que de una u otra manera, a veces poco coordinada pero con más resultados que la PGR, también participa en la lucha contra el narco.
Por eso no hay que correr riesgos y en la designación del secretario de la Defensa deben dejarse de lado los favoritismos personales y guiarse por las reglas de oro que exigen lealtad y experiencia en el manejo de tropas, pero también inteligencia estratégica probada para combatir en las muchas zonas de conflicto que tiene el país. Eso exige, además, un mejor presupuesto para evitar que los militares sean cooptados o filtrados por los narcos.
El área de seguridad en su conjunto es la prioridad número uno en el gobierno de Felipe Calderón. Porque la inseguridad ya rebasó al Estado. El gobierno no puede seguir equivocándose como lo hizo Vicente Fox.
 

Amarraditos
Preocupa que se diga que Felipe Calderón prefiera la lealtad a la preparación. Porque en nombre de la lealtad pueden cometerse muchos errores. Eso explica por qué los que se dicen más leales al michoacano serán los que obstaculizarán la adecuada formación de su gabinete.
A dos semanas del cambio de poderes hay quien asegura que los únicos amarrados son Agustín Carstens, Arturo Sarukhán, Juan Camilo Mouriño -quien se quedaría en el equipo de Los Pinos-, Max Cortázar (como vocero), Rodolfo Elizondo (podría repetir en Turismo), Carlos Medina Plascencia (prospecto a Sedesol), Juan Carlos Romero Hicks ¿en Educación, con la aprobación de la maestra Elba Esther Gordillo?
Una incógnita es Gobernación. Porque si bien Carlos Abascal sonaba fuerte como secretario de transición, se sabe que difícilmente se quitará la marca del caso Oaxaca. ¿Entonces quién? A Josefina Vázquez Mota sus correligionarios la traen asoleada. El Jefe Diego Fernández de Cevallos sigue en veremos. Otra opción es Diódoro Carrasco, aunque continúan considerándolo como un panista azul claro.
En el caso del ISSSTE no se vería nada mal que continuara Enrique Moreno Cueto, quien ha logrado sensibilizar al Congreso de la necesaria reforma para la institución, sobre todo en materia de pensiones. Alfredo Elías Ayub está en lista de espera para encargarse del sector energético, aunque sigue la autopromoción de Fernando Canales Clariond.
 Jesús Sánchez / Recuento Político (EL FINANCIERO)

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Fox, los otros pendientes

Pareja presidencial.bmp  El sexenio foxista terminará en 21 días, pero éste no será el último sino apenas uno de los primeros capítulos de lo que se espera será una larga historia en la que el sospechosismo mostrará el rostro no oficial de la pareja presidencial.
No está por demás decir que Vicente Fox desaprovechó el bono democrático que le dieron los mexicanos en los comicios de 2000 y por eso su sucesor, Felipe Calderón, tendrá un complicado y harto difícil arranque de gobierno.
Quizá por eso, curándose en salud, Fox se ha empeñado en decir que apenas termine su gestión se irá al rancho a montar a su caballo “2 de Julio” y a desarrollar proyectos con su “pareja presidencial”, aunque el término “a algunos les cale”, dijo el propio Fox, quien además se ha autodefinido como un hombre bueno y que así como llegó feliz a la presidencia de la República, se irá. Fox ya se va, pero un manto de sospechas lo cubre.
 

Se lo dijeron
Desde el arranque del gobierno foxista, allegados al jefe del Ejecutivo comentaron una y otra vez que a la larga uno de los problemas que habría de enfrentar era el de su familia. Los trabajos de una comisión especial de la Cámara de Diputados dedicada a investigar los negocios de los Bribiesca, tocaron las fibras sensibles de un expediente que aún no se cierra.
Otro fue el caso de los Amigos de Fox, que tras la demanda interpuesta por un grupo de abogados que ayudaron a limpiar el camino hasta la exoneración del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, podría ahora mostrar la oscura red que financió la campaña del guanajuatense.
Pero hay otros puntos delicados en la gestión foxista que tarde o temprano tendrán que ventilarse.
Por eso, el libro de la periodista Anabel Hernández, Fin de fiesta en Los Pinos, editado por Grijalbo, cobra especial relevancia, pues no se trata de hacer un “juicio sumario” al presidente Vicente Fox y su familia, sino de mostrar en una cuidadosa investigación periodística los hilos de la corrupción en el seno del “gobierno del cambio”.
Anabel Hernández, quien dio el campanazo periodístico cuando descubrió lo que luego se conoció como el toallagate, muestra ahora en un valiente trabajo documental el lado oscuro del foxismo. Lo cual no tiene otra intención que hacer efectivo el privilegio de la duda.
Y son las indagaciones de autoridades de Estados Unidos -reseñadas en el libro- sobre la presunta protección al narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, alías El Chapo, quien se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, conocido ahora como “Puerta Grande”, el 20 de enero de 2001. La guerra entre carteles de la droga se recrudeció a partir de este hecho y ha alcanzado niveles inmanejables del gobierno para enfrentar el crimen organizado.
Las fiestas en la casona de playa Icacos, en la casa Maya del Caribe, los negocios, el tráfico de influencias, los favores, el glamur se convirtieron en el lado oscuro de un sexenio que se esperaba diferente.
 

La distancia
El presidente electo, Felipe Calderón, ha tomado distancia. Porque sabe que entre otros baches que le dejará Fox, están los derivados del sospechosismo. El michoacano, por ejemplo, reconoció el deterioro del respeto a la ley y de la capacidad del Estado para enfrentar al crimen organizado y al terrorismo. Deterioro que se acentuó en el sexenio foxista, claro.
Y por ello, es seguro que Calderón ya descartó la permanencia de Daniel Cabeza de Vaca como procurador General de la República y de otras propuestas que le hizo Fox.
Calderón ha prometido que no repetirá el esquema de la “pareja presidencial” y que no tendrá familiares incómodos como los tiene Fox. Ya se verá.
 

Lavaderus est
** Columnómetro del licenciado Aquiles Baeza.
- Paralelismos. El primer estado que visitó como presidente de la República Vicente Fox, aquel 2 de diciembre de 2000, fue precisamente Oaxaca, en una gira que luego continuó por Monterrey y Guadalajara. Fox ha visitado todos los estados del país para despedirse excepto Oaxaca, y seguramente no lo hará.
- Antes de la votación que negó el permiso a Fox para viajar a Australia y Vietnam los diputados hicieron una pausa de dos horas. Esperaban que desde Los Pinos se decidiera atender el llamado de Emilio Gamboa y resolvieran cancelar el viaje. Pero no, la decisión fue ir al choque.
** Tarjetazos de la politóloga Melita Peláez.
-Dicen que Fox no fue secuestrado por los diputados del PRI y PRD, más bien le aplicaron un arraigo domiciliario.

Jesús Sánchez / Recuento Político (EL FINANCIERO)

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Facturas por cobrar

caos01.gif         Lo que son las cosas de la coyuntura política. En la última visita del presidente Vicente Fox a Guadalajara, en su larga gira nacional de despedida, en un tono más de reconciliación que de buenas costumbres, se refirió al exgobernador de Jalisco como “don Francisco”.
Claro que no se refería al “don Francisco” del show de la televisión hispana en el vecino país del norte, sino a Francisco Ramírez Acuña. Hace apenas dos años, cuando el entonces gobernador puso toda la escenografía para destapar a Felipe Calderón, Fox reprendió a Pancho, quien le respondió algo así como “en Jalisco el que gobierna soy yo”.
A la distancia Felipe es presidente electo y “don Francisco” es fuerte prospecto para formar parte del nuevo gabinete, aunque por ahora, nadie le ha dicho en qué cartera. Qué más da, Fox rememoró el síndrome de Luxor.
 

Efecto dominó
La prioridad de los expertos en puntos de vista en Los Pinos, es quitarse la presión del gobierno felipista que pide se resuelvan ya los conflictos políticos.
Por eso la gama de soluciones a la crisis en Oaxaca tiene como base que sea el gobierno foxista el que desactive el conflicto, aunque sea temporalmente.
La más socorrida de las soluciones de los estrategas foxistas es la de convencer a los priistas para que éstos convenzan a su vez a Ulises Ruiz de solicitar licencia. Pero a cambio de la vía del acuerdo negociado ofrecen las perlas de la virgen. Que recaiga en un priista el nombramiento de gobernador sustituto; más presupuesto para Oaxaca; recursos asegurados para la rezonificación de los maestros. Ah, pero eso sí, permitirle operar de manera amplia a la maestra Elba Esther Gordillo para neutralizar a los disidentes de la 22. Los compromisos que se asuman serán pagados, claro, por el gobierno de Calderón.
Como decía el clásico Manolín; ¡Fíjate qué suave!
Contra lo que ha sostenido el gobierno federal de que no quita ni pone gobernadores, en los hechos le darían a la APPO y a la sección 22 del SNTE la cabeza de Ulises Ruiz, lo cual daría una especial fortaleza a ese movimiento.
No debe descartarse que al rato, en la ruta del 20 de noviembre, el Peje se atribuya la caída de Ulises.
En este escenario, Fox diría que la crisis quedó resuelta, pero a la larga nadie mete las manos al fuego para asegurar que Calderón no quede expuesto a un movimiento mayor que exija ruede su cabeza.
Pero antes, conflictos similares se reproducirán en otras entidades, situación a la que temen, con justa razón, gobernadores como Amalia García, Zeferino Torreblanca y el propio Lázaro Cárdenas Batel.
Por ahora, lo único corroborable es que Carlos Abascal “ya ni duerme”.
 

Pato volador
Todavía no se integra oficialmente el gabinete y ya tenemos una interminable lista de tiradores. Este deporte nacional conocido desde los tiempos remotos del priismo, sigue vigente.
Desde la cálida península del faisán y del venado se sabe de la autopromoción de Patricio Patrón Laviada, que pronto dejará la gubernatura de Yucatán, para llegar a la Sedesol.
Antes, en esas mismas tierras se verá el desenlace del mano a mano entre Felipe Calderón y Manuel Espino, con la participación de Ana Rosa Payán en el proceso para definir la candidatura panista a la gubernatura yucateca.
Payán no apoyó a Calderón en su campaña, en cambio, fue férrea defensora de la candidatura de Espino para el CEN del PAN. Muchos yucatecos quieren a Payán, pero otros, los del grupo del “Pato”, no.
  Jesús Sánchez / Recuento Político, EL FINANCIERO

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La herencia

Calderón3.jpg                  

La primera preocupación de Felipe Calderón y su equipo de transición es recibir un gobierno con garantías plenas de gobernabilidad.
Y esa preocupación va más allá de los discursos cotidianos del presidente Vicente Fox que sigue sin convencer de que todo marcha maravillosamente bien.
Los baches en el camino son verdaderos cráteres que no sólo harán difícil al gobierno de Calderón lograr los acuerdos para un arranque en los terrenos de la llamada “gobernabilidad democrática”, sino que pueden empujar a gobiernos estatales hacia un futuro incierto.
La fragilidad del gobierno federal se refleja no sólo en que no se cumplieron las expectativas de una sociedad que esperaba ansiosa el cambio, también en los severos problemas de la narcoinseguridad, así como en los conflictos políticos irresueltos, fruto de las omisiones en el manejo de conflictos como el de Oaxaca, el sindicato minero y ahora el de los trabajadores del Seguro Social.
La advertencia de que si cae Ulises Ruiz, seguirá el desplome del propio Calderón no es descabellada de continuar el deterioro de las instituciones.
El propio Fox se asume simplemente como un administrador de la gestión pública.
La pregunta es si el foxismo será capaz de resolver en 15 minutos que le quedan los conflictos que ya salieron de los ámbitos estatal y gremiales.
 

La reconstrucción
Calderón tendrá que hacer una revisión exhaustiva de la estructura del gobierno que recibe. Hay duplicidad de funciones, dicen los calderonistas.
Una señal que se espera cristalice es la oferta de enfocar los esfuerzos para resolver los rezagos sociales y eso implica ir más allá de los aspectos macroeconómicos.
Un buen punto fue que la presentación del Proyecto 20-30 se dio no sólo como una propuesta gubernamental sacada de la manga, sino como un llamado a todos los sectores del país para echarlo a andar.
El Pacto de Chapultepec es uno de los andamios. Lo que se espera es que Carlos Slim sea un promotor comprometido con el país sin esperar retribución especial para sus negocios.
El Proyecto 20-30 no es una idea nueva. Un primer acercamiento a la planeación gubernamental la hizo Miguel de la Madrid -cuando llegaron los tecnócratas al poder-; Carlos Salinas lo planteó a partir de foros temáticos en cada una de las entidades del país, en su campaña; Ernesto Zedillo la replanteó al grado de lograr un crecimiento de 7 por ciento al cierre de su gobierno, y en el ínter, la idea fue retomada en un ensayo por Esteban Moctezuma, posteriormente la desarrolló Carlos Medina Plascencia, ambos con una proyección de la planeación en un periodo de 20 años, es decir, el 20-20.
 

¿Abascal o Medina?
El 40 y 20 es una canción interpretada por José José, nada que ver, comentó Medina Plascencia unas horas antes de la presentación del Proyecto 20-30.
Como coordinador de este proyecto, Medina Plascencia entra por la puerta grande al ámbito de las expectativas del gabinete.
Tome nota. El guanajuatense llegó a gobernador después de la licencia definitiva que la entonces Secretaría de Gobernación obligó a presentar ante el Congreso de Guanajuato a Ramón Aguirre Velázquez, tras la derrota de Fox en las elecciones locales. Hecho considerado como otra de las concertacesiones de Salinas con el PAN.
A Medina lo ven en al menos tres posiciones; secretario de Desarrollo Social; secretario de Gobernación, o bien, como responsable de Políticas Públicas.
Aunque siguen las veladoras prendidas para que repita Carlos Abascal en la Segob.

 

Jesús Sánchez / Recuento Político EL FINANCIERO
 

 

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Gabinete para armar

Elba Esther y Felipe.bmp Los expertos en puntos de vista del Chamanic Center se mantienen entretenidos en los ejercicios prospectivos que perfilan las alianzas de los grupos de poder para el próximo sexenio.
Por eso echaron a volar la imaginación cuando confirmaron que apenas se enteró la senadora Beatriz Zavala Peniche de que había sido designada presidenta de la Comisión de Educación –esto durante el viaje internacional en el que acompaña a Felipe Calderón como presidente electo–, una de las primeras felicitaciones la recibió de la diputada del Partido Nueva Alianza (Panal), Mónica Arreola Gordillo.
De ahí que sea algo más que una suposición que la conexión de Calderón con la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, está a flor de piel.
La titularidad de la Secretaría de Educación se analiza entre codazos y sombrerazos, pero la profesora tendrá en la decisión final una influencia relevante.
Chepina
El caso de Josefina Vázquez Mota es para Ripley, porque todos los días cambian sus expectativas. Incluso sus asesores han estado tentados a recomendarle hacerle una consulta a Madame Zazú, Amira o a Walter Mercado, para que aclare su futuro. No es para menos porque Vázquez Mota pasó de ser la favorita para hacerse cargo de la Secretaría de Gobernación, luego como canciller y ayer, por ejemplo, la hacían recibiendo la estafeta de Turismo de manos de Rodolfo Elizondo.
Doña Chepina no acompaña a Calderón en la cruzada de promoción internacional, en cambio a Sarukhán lo perfilan como el futuro canciller. ¿Logrará superar el papelazo que desempeñaron Jorge Castañeda y el propio Ernesto Derbez?
El que está más que puesto para Hacienda es Agustín Cartens. La decisión de Felipe será de mucho peso.
Los olvidados
A Eduardo Sojo no lo ven bien los calderonistas y también haría bien en consultar a algún especialista como Liébano Sáenz quien, por cierto, sí sabe cómo hacerlo.
Germán Martínez Cázares está de lleno en el equipo de transición pero no tiene una posición definida.
Mientras tanto, las filtraciones que ya son el pan de cada día apuntan a que de no ser Alfredo Elías Ayub el nuevo director de Pemex, podría ser Cuauhtémoc Cárdenas.
Al tiempo se verá si el oaxaqueño Diódoro Carrasco, presidente de la comisión de Gobernación en San Lázaro, asume una posición en el gabinete, lo mismo que Benjamín González Roaro, encargado de la Comisión de la Función Pública.
Premiación
La integración de las comisiones de trabajo en el Congreso ha arrojado datos interesantes. Por ejemplo, dos de los tres competidores de Calderón por la candidatura presidencial tienen posiciones. Santiago Creel, jefe de la Junta de Coordinación en el Senado, y Alberto Cárdenas, presidente de la Comisión de Agricultura, también en Xicoténcatl.
En el PRI, la confirmación del hidalguense Jesús Murillo Karam en la Comisión de Gobernación muestra el oficio de Manlio Fabio Beltrones. Dicen que Murillo es como haber puesto a un lobo a cuidar a las gallinas.
También fue bien recibido el nombramiento de María de los Ángeles Moreno en la Comisión del Distrito Federal.
Sin burbujas
Emilio Gamboa Patrón capoteó las tempestades que le armaron en el estira y afloje del reparto de comisiones y pese a los huracanes logró 11 posiciones para su grupo. La premisa del yucateco es no tener una “burbuja” de preferidos y por ello se propuso participar en la instalación de los grupos de trabajo. Afirma que su interés es sumar para cohesionar a su grupo parlamentario.

Lavaderus est
** Columnómetro del licenciado Aquiles Baeza.
Algo sabe Andrés Manuel López Obrador de la expectativa de quedarse solo. Además de los roces con el liderazgo moral del PRD, la distancia que han puesto al menos tres gobernadores, los primeros roces con los grupos parlamentarios ya ocurrieron. El propio PRD y sus grupos parlamentarios se muestran incómodos con el Peje. Incluso la propuesta del Frente Amplio Progresista de la Nueva Izquierda, tiene como propósito ir más allá de lo que dio el Peje. ¿Y si el Peje se queda en el camino? Se quedó, dicen. Incluso esperan pase rápido el tiempo para sustituir a Leonel Cota.
Las cosas no pintan bien para AMLO. Y si no que le pregunten a Rogelio Ramírez de la O, quien no quiere ser más una sombra. El tema Tabasco puede ser otra puntilla. La derrota de César Raúl Ojeda será la de López Obrador.
Jesús Sánchez / Recuento Político, EL FINANCIERO

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Gabinete, hagan fila

calderón-lópez.jpg Tabasco es una elección que preocupa a los perredistas. Porque consideran que es una apuesta que no está asegurada.
Porque si pierde César Ojeda Zubieta, como ya le ocurrió en otras dos ocasiones, la derrota se la van a cargar a Andrés Manuel López Obrador el legítimo, quien ya también conoce ese amargo sabor en su propia tierra.
Ojeda Zubieta es mal candidato, coinciden en ello no sólo sus correligionarios. Hombre de pasiones, López Obrador el legítimo -como lo ubica Ricardo Alemán- encontró una salida al laberinto en que lo metió el resultado electoral federal del 2 de julio. Lo entusiasmó el hecho de que en la presidencial ganó más votos que su paisano Roberto Madrazo Pintado.
Pero los tabasqueños tienen una perspectiva distinta, saben del potencial del voto diferenciado.
La fórmula que lleva la delantera es la de Andrés Granier Melo, un químico que ha hecho buena química con los potenciales electores tabasqueños. Granier ha logrado el respaldo incluso de importantes cuadros del perredismo local, como es el caso de Humberto Mayans Canabal. La distancia que mantiene Granier sobre Ojeda es de unos 125 mil votos.
López Obrador pidió el respaldo de los legisladores del PRD en el Congreso federal, para echarle montón a Tabasco. Eso, porque en la incursión que hizo la semana pasada el Peje en su propia tierra, la respuesta no fue la que esperaba. Los perredistas creen que Tabasco los distrae de otras negociaciones más importantes para el partido.

Por la patria
Un reporte de los expertos en puntos de vista del Chamanic Center, concluye que en el febril entusiasmo de pertenecer al gabinete de Felipe Calderón, los apuntados son más que los espacios por repartir.
Para la Secretaría de Hacienda se mantienen en primera fila Agustín Cartens y Luis Téllez. La pluralidad abre expectativas a madracistas como Miguel Ángel Penchyna.
Entre los empresarios, pese a las experiencias del equipo foxista, levantan la mano Alberto Núñez Esteva, Cuauhtémoc Martínez y Lorenzo Isasi.
Los codazos están a tal nivel que Josefina Vázquez Mota un día aparece como prospecto a Gobernación, otro como canciller, es más, hasta en Educación Pública. Sin embargo, la maestra Elba Esther Gordillo espera no quedarse fuera.
Otros puestísimos para sacrificarse por la patria y repetir son Carlos Abascal, Daniel Cabeza de Vaca, Marco Antonio Peyrot, Eduardo Medina Mora y Miguel Ángel Yunes.
Al menos tres la tienen segura: Francisco Ramírez Acuña, el primer calderonista del país; Josefina Vázquez Mota y Ana Tere Aranda.
La cuestión es que van a faltar secretarías como para darle nombramiento a todos los que quieren.

Jesús Sánchez / Recuento Político / EL FINANCIERO

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